Artículo · Autónomo societario

Impuesto de Sociedades vs. IRPF de autónomo: comparativa

Resumen rápido: El autónomo tributa por IRPF con una escala progresiva por tramos: cuanto más beneficio obtiene, mayor es el tipo marginal que se le aplica a la última parte de su renta. Una sociedad tributa por el Impuesto de Sociedades a un tipo general fijo, con un tipo reducido para entidades de nueva creación durante sus primeros ejercicios con base imponible positiva. A partir de cierto nivel de beneficio, el tipo fijo de la sociedad puede quedar por debajo del tipo marginal que soportaría ese mismo beneficio en IRPF, aunque el umbral exacto depende de cada caso.

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Tabla de contenidos
  1. Dos lógicas de tributación distintas
  2. Por qué el tipo fijo puede compensar a partir de cierto beneficio
  3. Qué mirar más allá del tipo impositivo
  4. Un ejemplo simplificado de la lógica (sin cifras exactas)
  5. Por qué la comparación cambia según tus planes de reinversión
  6. Un factor adicional: la cotización a la Seguridad Social
  7. Conclusión

Una de las dudas más habituales al plantearse pasar de autónomo a sociedad es cómo se compara realmente la carga fiscal entre ambas figuras. La respuesta no es “cuál tiene el tipo más bajo”, sino entender cómo funciona cada estructura.

Dos lógicas de tributación distintas

El IRPF que paga un autónomo por el rendimiento de su actividad es un impuesto progresivo por tramos: a medida que aumenta tu base imponible, la parte que supera cada tramo se grava a un tipo marginal más alto. Esto significa que no todo tu beneficio tributa al mismo tipo — solo la parte que entra en el tramo superior.

El Impuesto de Sociedades, en cambio, funciona con un tipo general fijo sobre el beneficio de la sociedad, con independencia de si ese beneficio es alto o bajo (con la excepción del tipo reducido para entidades de nueva creación, aplicable temporalmente). Esta diferencia de estructura —progresivo por tramos frente a tipo fijo— es la base de toda la comparativa.

Por qué el tipo fijo puede compensar a partir de cierto beneficio

Como el IRPF es progresivo, cuanto más alto es tu beneficio como autónomo, mayor es el tipo marginal que soporta la última parte de esa renta. Si ese tipo marginal supera con claridad el tipo general del Impuesto de Sociedades, tributar a través de una sociedad puede suponer un ahorro fiscal en la parte de beneficio que se queda dentro de la sociedad.

Es importante matizar tres cosas:

  1. No es un ahorro automático desde el primer euro de beneficio. Con beneficios bajos o moderados, el tipo marginal de IRPF puede seguir siendo inferior al tipo general de sociedades, por lo que no hay ventaja fiscal real en ese tramo.
  2. El ahorro se refiere al beneficio que permanece en la sociedad, no al que retiras como persona física. Si sacas todo el beneficio de la sociedad (vía nómina o dividendos), esa retirada tributa aparte, en tu IRPF personal, lo que reduce o incluso elimina el ahorro comparado con haber tributado directamente como autónomo.
  3. El umbral exacto no es una cifra única para todos los casos. Depende de tus otros ingresos, tus deducciones personales en IRPF, y de cuánto beneficio piensas retirar frente a reinvertir en la sociedad.

Qué mirar más allá del tipo impositivo

Comparar solo el tipo nominal de cada figura es una simplificación útil para entender la lógica, pero no una comparación completa. Factores adicionales que pesan en la decisión:

  • Coste de constitución y mantenimiento mercantil de una sociedad: notaría, Registro Mercantil, contabilidad por partida doble y depósito de cuentas anuales (ver qué buscar en una gestoría para autónomo societario).
  • Cotización a la Seguridad Social si te conviertes en autónomo societario por ser administrador con control efectivo — una variable independiente del tipo impositivo que también afecta a tu coste total.
  • Tributación al retirar beneficios. Si necesitas disponer de la práctica totalidad del beneficio de la sociedad cada año para tu vida personal, gran parte del ahorro teórico del Impuesto de Sociedades puede diluirse al tributar esa retirada en tu IRPF.

Un ejemplo simplificado de la lógica (sin cifras exactas)

Imagina dos autónomos con el mismo beneficio anual, uno tributando por IRPF y otro a través de una sociedad que reinvierte parte del beneficio en el negocio en lugar de retirarlo todo:

  • El primero paga el tipo marginal de IRPF sobre la totalidad de su beneficio, incluida la parte alta de la escala.
  • El segundo paga el tipo general (o reducido, si aplica) del Impuesto de Sociedades sobre el beneficio que queda en la sociedad, y solo tributa en su IRPF personal por la parte que efectivamente retira.

Este ejemplo es deliberadamente simplificado: no sustituye un cálculo con tus cifras reales, que depende de variables personales y debe revisarse con un asesor fiscal antes de decidir.

Por qué la comparación cambia según tus planes de reinversión

Un matiz que se pasa por alto con frecuencia es que el ahorro fiscal teórico de la sociedad depende de cuánto beneficio piensas dejar dentro de ella para reinvertir —en equipos, contratación, crecimiento del negocio— frente a cuánto necesitas retirar cada año para tu economía personal. Si tu intención es retirar prácticamente la totalidad del beneficio cada ejercicio, gran parte de la ventaja del tipo fijo del Impuesto de Sociedades se diluye, porque esa retirada tributa después en tu IRPF personal, como rendimiento del trabajo (nómina) o como rendimiento del capital mobiliario (dividendos). La comparación solo favorece con claridad a la sociedad cuando existe una parte relevante de beneficio que permanece reinvertida, no repartida, durante varios ejercicios.

Un factor adicional: la cotización a la Seguridad Social

Además del componente fiscal, si te conviertes en autónomo societario al ser administrador con control efectivo de la sociedad, tu cotización a la Seguridad Social sigue reglas propias, distintas de las de un autónomo persona física en su primer año de actividad. Este coste de cotización debe sumarse al análisis fiscal para tener una comparación completa: no basta con comparar el tipo de IRPF frente al tipo de sociedades, hay que considerar el conjunto de la carga —fiscal y de cotización— en cada una de las dos figuras.

Conclusión

La comparación entre Impuesto de Sociedades e IRPF no es una cuestión de “qué tipo es más bajo” en abstracto, sino de entender que uno es progresivo y el otro es fijo, y de calcular en qué punto ese tipo fijo empieza a compensar para tu beneficio concreto, tus planes de retirada de dinero y el coste añadido de gestionar una sociedad. Consulta la cifra vigente exacta de cada tipo antes de tomar la decisión, y revisa cuándo pasar de autónomo a SL para el resto de factores no fiscales que también importan.

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Preguntas frecuentes

¿Es siempre mejor tributar por Impuesto de Sociedades que por IRPF?

No. El Impuesto de Sociedades aplica un tipo fijo, mientras que el IRPF es progresivo. Con beneficios bajos o moderados, el IRPF progresivo puede salir más barato que sumar los costes de constitución y gestión de una sociedad. El tipo fijo empieza a compensar de verdad cuando el beneficio es alto y el tipo marginal del IRPF supera con claridad el tipo del Impuesto de Sociedades.

¿Qué es el tipo reducido para entidades de nueva creación?

Es un tipo del Impuesto de Sociedades más bajo que el general, aplicable durante el primer ejercicio con base imponible positiva y el siguiente, pensado para aliviar la carga fiscal de una sociedad recién constituida en sus primeros años de actividad. Conviene confirmar la cifra vigente y los requisitos concretos, porque pueden variar.

¿Se puede comparar el ahorro fiscal sin tener en cuenta nada más?

No de forma completa. Comparar solo el tipo impositivo ignora otros factores relevantes: el coste de constitución y gestión mercantil de una sociedad, la tributación adicional al retirar los beneficios como dividendos o nómina, y tu cotización a la Seguridad Social si pasas a ser autónomo societario.

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Fuentes